GRUPO DE ACOMPAÑAMIENTO AL DUELO "CAMINAR EN LA FRONTERA DE LA VIDA Y EL VACIO"

poco a poco dejamos ir la pérdida, pero nunca el amor

Nuestro grupo de acompañamiento al duelo permite disponer de un espacio para compartir lo que sentimos y vivirlo en un marco de respeto, confidencialidad y apoyo mutuo con otras personas que se encuentran también en esta situación.  Por ello, está dirigido a aquellas personas que hayan vivido  una situación de pérdida de un ser querido por muerte o separación, pérdida de empleo, ciudad o país, casa, mascota, pérdida de salud e incluso un objeto de valor afectivo.

En la vida tarde o temprano todos sufrimos el duelo por la pérdida de un ser querido o por alguno de los motivos anteriores. El duelo es un proceso psicológico normal y lo vivimos cuando enfrentamos una pérdida. Se caracteriza por un sentimiento de angustia intensa y dolor incuestionable. Una vez sufrida la pérdida existen unos sentimientos y conductas que son normales atravesar: tristeza, culpa, rabia, ansiedad…

Suele ser un proceso confuso, pese a ser un proceso que vivimos a diario, con frecuencia las personas no están preparadas para enfrentar los sentimientos que lo acompañan.

Vivir el duelo puede ocasionar problemas físicos, emocionales, espirituales.  Cuando tratamos de ignorar o demorar el duelo, este encuentra un camino para hacerse conocer. No se evaporará si lo ignoramos.

En nuestra cultura la muerte es prácticamente un tabú con lo que se sabe poco sobre los procesos emocionales que conlleva un proceso de duelo.

En este espacio compartido encontrarás un espacio seguro, respetuoso, libre de prejuicios donde poder compartir tus pensamientos, experiencias, expresar tus sentimiento, miedos, interrogantes… con otras personas que atraviesan por la misma situación.

BENEFICIOS

¿Qué hacemos en la terapia de grupo?

En la terapia grupal, concretamente en la de duelo es necesario una serie de factores:

La cohesión grupal se refiere a la unión que los participantes sienten hacia el grupo y el resto de sus componentes. Los miembros se aceptan y apoyan. En los grupos de duelo esto queda de manifiesto en el hecho de que, a pesar del dolor personal de cada participante, estos escuchan y participan de las experiencias de los demás.

El hecho de expresar las emociones, el dolor, los pensamientos, etc, tiene una función de desahogo: sirve para  expresar a los demás nuestro mundo interior y ser aceptado por el grupo resulta importante para el crecimiento personal. El hecho de que uno de los miembros del grupo de duelo comparta con los demás participantes sus sentimientos más profundos o pensamientos que no comparte con nadie más, resulta una experiencia curativa.

Cuando el grupo es cohesivo, se acepta y se apoya. Empieza a funcionar como un solo organismo, buscando mejoría de todos sus integrantes 

Cada participante recibe ayuda del grupo, escucha, comprensión, ayuda práctica, etc. El doliente encuentra en sus compañeros de grupo un entorno seguro donde expresarse libremente, a menudo cuando su propio entorno social y/o familiarya se ha cansado de prestarle ayuda. Pero no sólo se trata de eso, sino que además el doliente también se convierte en agente activo de ayuda, participando de la experiencia de sus compañeros y fomentando la empatía.